La aventura de elegir
A lo largo de la vida, una persona siempre se establece metas y proyectos. Es común imaginar el futuro cuando aún no hemos salido del hogar familiar. Al menos, eso me pasó a mí. Salí de la educación secundaria con muchos planes y ningún mecanismo claro. ¿Cómo es eso posible? Bueno, cuando todo parece muy bueno, pero nada perfecto, suele suceder que creemos que las carreras son el transporte hacia la vida que esperamos ¿Cierto?
La realidad es bastante más disímil. Sucede que, al final del día, las carreras son solo caminos, pero no todos te llevarán a la misma meta… o quizás sí. En cualquier caso, decidir una carrera y considerar que esta es la mayor decisión de tu vida puede ser un escenario bastante estresante, sobre todo si tienes 15 o 16 años.
Cuando tenía 16 años y terminaba la secundaria, postulé a varias universidades (alrededor de seis) y, para mi sorpresa, ingresé a todas en diferentes carreras. Ninguna me convencía por completo, pero todas me gustaban lo suficiente como para considerarlas durante los próximos cinco o seis años. Finalmente, opté por la universidad que consideré en ese momento el mayor reto. Sin embargo, la discusión interna no concluyó con esa decisión. Al contrario, continué debatiéndome sobre si había tomado el camino correcto.
Al principio, sentía que algo me faltaba, como si la carrera no pudiera abarcar todo lo que me interesaba o lo que imaginaba para mi futuro. Entonces, tomé una decisión importante: cambiarme de carrera. Este giro me permitió redescubrirme, o quizás "construirme" sea el término más adecuado. A lo largo de estos años, mis gustos y preferencias han ido evolucionando, consolidándose en áreas que, al principio, ni siquiera estaban en mi radar. Hoy, ejerzo en una rama que, para algunos, no habría sido la opción más intuitiva, pero que para mí ha resultado ser la elección perfecta.
Y es que con los avances de la digitalización y la interdisciplinariedad, las trayectorias profesionales ya no son rígidas ni limitadas. Se trata de combinar intereses, habilidades y conocimientos para crear algo único. Si en este momento te sientes abrumado por no saber qué carrera elegir, o porque una sola opción no parece suficiente para ti, déjame decirte que no estás solo. Esa sensación de querer abarcarlo todo es más común de lo que crees, y lejos de ser una señal de indecisión o fracaso, es una muestra de curiosidad y apertura.
Lo más importante es recordar que el conocimiento, sea del área que sea, es valioso en sí mismo. La carrera que elijas será solo una pieza de un rompecabezas más grande, que irás armando a lo largo de tu vida con tus experiencias, aprendizajes y pasiones. Así que no te angusties pensando que la elección de tu carrera definirá todo tu futuro. Hoy más que nunca tienes la posibilidad de explorar, aprender y construir tu propio camino, uno que se ajuste a ti y no al revés.


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