Educación en aislamiento: ¿Por qué están fallando las clases virtuales?

Últimamente durante mí navegación digital, noto una ola de "criticas" al sector educación, principalmente (pero no en exclusividad) al privado. Varias de estas  responden, en efecto, a factores previsibles por parte de las I.Es, pero ciertas "apreciaciones"  se convierten en una exigencia de perfección bastante irrisible al menos desde mí experiencia. 

Cuando se anunció la suspensión de clases en marzo, uno de mis principales temores fue el impacto negativo que dicha medida podía generar en el proceso formativo de mis estudiantes  No quiero que se malentienda ese punto, la  importancia de dar prioridad a la salud era una idea con la que comulgue y aún lo hago, pero  inevitablemente,  la preocupación estaba allí y es que considero que es normal que como profesionales en cierto sector entendamos y valoremos más las repercusiones que diversos sucesos van teniendo sobre nuestros rubros y las personas involucradas en él.

Eso mismo (me permito hablar por el equipo de docentes con el que tengo el gusto de trabajar porque así lo vi y viví) nos llevo a la consigna de que más que preocuparnos, había que ocuparnos. Por ello, desarrollamos el primer plan de recuperación y se estableció la dinámica de trabajo para lo que pensábamos serían solo 15 días. 

A partir de ese momento, fui testigo del trabajo de  diversas Coordinaciones para marcar las pautas sobre las que trabajaríamos para el diseño del plan de educación a distancia y recuperación. Uno tras otro en función de las actualizaciones que iban llegando con el pasar de los días y de acuerdo a los requerimientos de la UGEL, quien indicó que somos de las mejores propuestas institucionales. Asi, las capacitaciones y la incorporación de aulas virtuales nos dejaron equipados para el reencuentro con nuestro estudiantes.

A este punto de la historia me gustaría decirles que el dictado de clases ha sido cuando menos más sencillo. Que gracias al buen diseño que tenemos contamos  con la fórmula de éxito asegurada. La verdad no es así. Y no por falta de trabajo, compromiso, entrega o voluntad  que de eso con toda certeza encontrará en demasía en el equipo de trabajo al que pertenezco sino a externalidades como la saturación de la red o de servidores, la cual afecta actualmente a docentes y estudiantes independiente de la compañía que se tenga ya que además de la disminución de velocidad que las empresas de telecomunicaciones aplicaron se suma el tráfico en determinados horarios por uso masivo y que se presentan incluso en aplicaciones de pago.

¿Podemos los docentes estar preparados para ello? Claro que si,  pero ello no significa que no pasaremos por dichas dificultades sino que adoptaremos soluciones para que aún con red saturada podamos alcanzar nuestras metas de aprendizaje.  No somos magos ni técnicos en redes, incluso si obtuviesemos  un diplomado en dicha área  (conozco a varios que estarían demasiado dispuestos) de seguro en estás circunstancias no serviría de mucho. 

Créanme no hay nada más frustrante que sentir como tu clase enciende las alarmas al notar que fallas técnicas externas ponen en riesgo el logro de los propósitos trazados. Personalmente, incluso el ver cómo la sesión en la que trabajaste no puede ver la luz (me refiero a la ejecución tal cual fue pensada), PERO nos sobreponemos y a la mejor sonrisa que podamos poner en ese momento le sumamos la toma de decisiones rápida que nos permitan continuar de la forma menos abrupta la sesión y si después hay que elaborar material adicional lo hacemos porque aunque la congestión de la red no es responsabilidad nuestra, si lo es el logro de aprendizajes. Los docentes estamos trabajando de muchas formas  que ahora para muchos son invisibles, pero LO ESTAMOS HACIENDO.

En ese sentido, su empatía, querido padre/madre de familia,  contribuye a seguir manteniendo los lazos de colaboración necesarias en toda comunidad educativa para el éxito en la preparación de los alumnos y las alumnas. Si usted estuvo tanto tiempo en un centro educativo o decidió apostar por uno este año es porque algo de bueno vio en él. Entonces, no caiga en la ligereza de tildarlo ahora como malo  solo porque considera que su centro educativo no está respondiendo satisfactoriamente a sus demandas. Preguntese las razones por las que ese centro no "responde" y evalúe la dimensión real de dicha afirmación. 

¿Las externalidades que menciono son la única razón por la que una clase virtual pueda verse afectada/estropeada? No, pero es importante que valore si las causas que llevan a qué las clases virtuales enfrenten problemas responde a aspectos que pueden ser manejados o no por el docente, las I.Es y  su nivel de respuesta ante estas.  Todos queremos que nuestros niños y adolescentes reciban la mejor educación posible,  por eso mismo es que nuestras decisiones  deben ser guiadas por las razones correctas. 













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